Nadie disfruta realmente ver una película de la Segunda Guerra Mundial, ya que trata temas muy fuertes y se muestran los maltratos que recibían los judíos por los nazis.
Esta película, protagonizada por Adrien Brody, trata de los acontecimientos que es obligado a pasar Władysław Szpilman durante la Segunda Guerra Mundial. Es una historia real, contada por el mismo Szpilman.
La protagonización de Brody es realmente impresionante, y a la vez escalofriante. Es una de las películas en donde más he empatizado con su protagonista. Es raro ver una película del holocausto con un final feliz y que no acabe en tragedia, y aún así, la película te deja con un sentimiento de vacío y tristeza. Pero en estos tiempos difíciles me sirvió para agradecer por todo lo que tengo. Roman Polanski hizo un trabajo simplemente magistral.